Freak


Freak habla de los límites de cada persona. ¿Porqué no somos capaces de parar situaciones en las que en realidad no queremos estar? ¿Por qué no somos capaces de parar y decir lo que necesitamos en cada momento? Dirigir cómo queremos estar y cómo queremos que nos traten, segundo a segundo. ¿Cómo se sale de la estampida cuando estás en el epicentro?
Un sofá y dos mujeres sentadas en él durante toda la representación. Las chicas van vestidas de princesas de cuento y de diosas de la seducción a la vez, porque así son capaces de sentirse suficientemente poderosas para ocupar un espacio.
A lo largo de la pieza se abren en canal y comparten sus intimidades, en un ritmo que va creciendo a la par que se intensifican los conflictos que atraviesan: la importancia de la imagen hacia el exterior, el cómo dar placer sin importar el propio, la desconexión total de uno mismo durante el sexo, el sentirse poderosa y ocupar espacio, el poder disfrutar de una sin juicio o el sexo como herramienta de seducción.
La obra conduce poco a poco hacia un lugar de encuentro, donde ambos personajes acaban sosteniéndose mutuamente y acercándose a su propia aceptación. Hablan, ríen, se ayudan y se dicen verdades.
